Combinación de colores (I). La combinación monocromática.

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Cuando hablamos de decoración, uno de los aspectos que más tenemos en cuenta es el color. Y es que elegir los colores para decorar una estancia es apasionante pero también puede llegar a ser un auténtico quebradero de cabeza.
El objetivo de este post es ayudaros en esta tarea.

Un poco de teoría: el círculo cromático

Pero empecemos por el principio. El origen de todo está aquí, en el círculo cromático:

[foto círculo cromático]

Para no extendernos demasiado, diremos que los primarios (rojo, amarillo y azul) son aquellos que no podemos obtener a partir de la mezcla de otros. No ocurre lo mismo con los secundarios (naranja, violeta y verde), que obtenemos mezclando los primarios entre sí. Los terciarios aparecen cuando mezclamos un primario con un secundario, obteniendo así una infinita variedad cromática: rojo anaranjado, azul verdoso, verde pistacho, etc.

Por otro lado, podemos ver que el diámetro de este círculo divide los colores en función de las sensaciones que producen en quienes los observamos. Por un lado los cálidos, que transmiten positividad y crean ambientes acogedores, estimulantes e íntimos. Por otro lado los fríos, que transmiten pasividad, relajación, pureza y frescura. Y finalmente estarían los neutros, que son el blanco, negro y gris, que transmiten (valga la redundancia) neutralidad y calma.

Ya tenemos los colores, ahora la gran pregunta es: ¿cómo combinarlos para decoración? Pues ahora veréis qué utilidad tiene el círculo cromático. Os avanzamos que hay cinco técnicas básicas basadas en él. Y hoy vamos a tratar la primera de ellas, que se basa en el uso de un solo color..

En la práctica: combinación monocromática

Consiste en utilizar un único color base y sus matices.

Ventaja: es una opción casi segura y consigue crear ambientes sobrios y con clase. Transmite estabilidad, serenidad y sosiego. Es ideal para darle el protagonismo a otros elementos, como una mesa de centro, una lámpara o un cuadro. El inconveniente (y la razón por la cual es «casi» segura) es que si no escogemos bien los tonos podría llegar a resultar visualmente monótona. Una regla básica es espaciar el uso de los colores intensos.

Si nos decidimos por esta opción podemos evitar el riesgo de caer en la monotonía de diferentes maneras:

1. Mediante el uso de distintas texturas. Algunas cuestiones a tener en cuenta:

• Una mesa de vidrio o una superficie brillante hacen un contraste interesante con la calidez de una alfombra, un tapizado o unas cortinas.

• Podemos contrastar texturas a través del uso de diferentes tipos de telas. Por ejemplo, si combinamos un terciopelo con una gasa conseguiremos aligerar el peso visual que tiene el terciopelo por sí solo y el resultado será una combinación equilibrada.
• Tenemos que tener en cuenta que la luz influye en los colores y las texturas, modificando su apariencia. Las superficies brillantes reflejan la luz y las opacas la absorben. Un mismo color puede parecer más claro en una pared pintada al agua que en una alfombra o un tapizado áspero.
• Las sombras tienden a acentuar la textura, así que si queremos usar un revestimiento de pared muy texturizado la mejor opción será utilizarlo cerca de una ventana en lugar de en la pared opuesta a ella, ya que las sombras que crea la luz indirecta ayudarán a realzar esa textura.

2. Otra manera de romper esta monotonía visual es utilizar matices de color muy distanciados entre sí, por ejemplo: azul muy claro y azul oscuro.

Al mismo tiempo, esto nos puede servir para resolver proporciones ópticas. Por ejemplo, si queremos reducir la sensación que nos da un techo muy alto, podemos utilizar en el techo el mismo color que en la pared o incluso utilizar el tono más oscuro.

Otra opción es interrumpir el color de la pared a una altura y continuar desde ahí con el color del techo. En este caso, si ponemos una moldura en el plano de la pared, es aconsejable que sea del color del techo o de un color más oscuro que las paredes.

Si el problema es el contrario y lo que queremos es solucionar visualmente un techo bajo, tenemos dos opciones: utilizar un color más claro en el techo o hacer uso de las líneas verticales. En este último caso hay numerosas opciones en el mercado: panelados de madera, papel a rayas, pintura con motivos o encuentros verticales, etc.

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3. Otra idea para animar una combinación monocromática es añadir pequeños toques de color a través de estampados, cojines o complementos decorativos.

En próximos posts veremos que además de la combinación monocromática existen otros esquemas de color que se basan en combinaciones de colores complementarios o análogos. Pero hasta entonces, ¿qué opináis de la monocromía? ¿la elegiríais o la habéis elegido ya para decorar vuestra casa? ¡No dudéis en comentar!